Y hasta el cielo lloró por la reina Isabel II
Un hombre hace una foto bajo la lluvia frente al Palacio de Buckingham en Londres este 8 de septiembre. EFE/EPA/NEIL HALL
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Y hasta el cielo lloró por la reina Isabel II

Balmoral (R. Unido), 8 sep (EFE).- El castillo de Balmoral, un remoto lugar en el interior de Escocia que era el rincón favorito de la reina Isabel II para el verano y donde hoy falleció a la edad de 96 años, se halla este jueves entre la desolación de las decenas de ciudadanos que se han acercado para mostrar su pesar y la tranquilidad de un paraje alejado de cualquier población.

Personas aguardan este jueves en el exterior del Palacio de Buckingham en Londres para conocer noticias del estado de salud de la reina Isabel II. EFE/EPA/NEIL HALL

Según pudo constatar EFE, la carretera hacia la residencia de la fallecida monarca se encontraba hoy en calma, solo alterada por los ocasionales convoyes de los miembros de la Familia Real que se dirigían a despedir a la soberana y los periodistas que acudieron raudos a cubrir la noticia.

Personas se sientan en los escalones del Queen Victoria Memorial frente al Palacio de Buckingham en Londres este jueves. EFE/EPA/NEIL HALL

A unos 500 metros de la verja de entrada, custodiada solo por un policía, se apostaron los periodistas que consiguieron llegar a tiempo después de que esta mañana los médicos anunciasen su “preocupación” por el estado de salud de la reina.

Las decenas de personas que se desplazaron al lugar se mostraban serenos pero profundamente conmovidos ante una noticia que ha sacudido a todo el país.

Poco después de conocerse la muerte de Isabel II, comenzó a llover a cántaros en el lugar. Algo habitual en esta parte de la isla de Gran Bretaña pero que añadía más tristeza al momento.

LÁGRIMAS ENTRE LOS CIUDADANOS

Hasta las puertas de Balmoral, para dar su último adiós, acudió Julie McEwan, una mujer que se declaraba profundamente religiosa, al igual que la monarca.

“Trabajo como cuidadora, y esta mañana pasé tiempo con una mujer que está muy enferma a la que no le quedaba mucho de vida, y desgraciadamente murió a las 11.20. Y me sentí tranquila al saber que ahora estaba con Dios”, relató una emocionado McEwan.

“Comparto la misma fe que la reina, y la considero parte de mi familia. Me senté esta mañana con la señora a la que cuidaba y agarré su mano. Me sentí reconfortada al ver que mi presencia había sido tan oportuna y pude agarrar su mano hasta el momento en que murió (…) y pensé: ‘Como has hecho con esta mujer, ahora debes irte y rezar por tu reina”, relató.

A su juicio, la difunta monarca “sirvió a su país, y era una gran embajadora y me animó con su fe. Por eso estoy aquí. Es el ancla que nos mantenía a todos juntos”.

Isabel II murió “en paz” esta tarde a pocos metros de allí, según un comunicado difundido por el Palacio de Buckingham.

Tras su muerte, asume la jefatura de Estado su hijo primogénito, que reinará como Carlos III.

Guillermo Garrido