Farandula

La yerba mate, el “oro verde” que nutre los paisajes del noreste argentino

Fotografía cedida por la Asociación Ruta de la Yerba Mate (ARYM) que muestra una de las tradicionales bebidas en Argentina. EFE/ Asociación Ruta de la Yerba Mate (ARYM).

Javier Castro Bugarín

Buenos Aires, 24 nov (EFE).- Bosques vírgenes, pueblos amigables, campos de tierra roja y cataratas insondables son algunos de los paisajes habituales del noreste argentino, una zona surcada por acuíferos de agua dulce que resultan ideales para cosechar la yerba mate.

La simbiosis entre este cultivo y el territorio donde se labra es “única”, como demuestra la conocida como Ruta de la Yerba Mate, que atraviesa las provincias norteñas de Misiones y Corrientes para plantear un itinerario cultural, productivo y gastronómico en torno al “oro verde” por excelencia.

“Hay mate en el 90 % de la superficie de Misiones y en el norte correntino; entonces al lado de cada atractivo histórico, cultural y productivo hay un establecimiento yerbatero”, asevera en una conversación con EFE Alejandro Gruber, presidente de la Asociación Ruta de la Yerba Mate (ARYM).

Tras el reconocimiento de la Ruta de la Yerba Mate como principal ruta alimentaria y cultural del Mercado Común del Sur (Mercosur), las entidades vinculadas a la ARYM están volcadas en conseguir su próximo objetivo: la declaración de este recorrido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

CULTURA MILENARIA

Consumida desde tiempos inmemoriales por los guaraníes, la yerba mate comenzó a ser cultivada a principios del siglo XVII por los jesuitas, quienes crearon todo un circuito de comercialización alrededor de la yerba, con exportaciones al Alto Perú, al sur de Brasil o a Montevideo, entre otros lugares.

Un legado que puede observarse, hoy por hoy, en los establecimientos artesanales, ecológicos e industriales presentes en la Ruta de la Yerba Mate, “que se vive junto a las Cataratas del Iguazú, los Saltos de Mocomá, los Esteros del lberá o las Misiones Jesuítico-Guaraníes de Loreto, San Ignacio o Santa Ana”.

“En las misiones jesuíticas, el turista va a vivir una experiencia que te desarma, que no podés creer esa simpleza, esa maravilla en medio del monte virgen”, afirma Gruber acerca de estas propuestas, que permiten conocer todo el proceso de elaboración de la yerba mate o disfrutar de esta bebida en medio de la naturaleza.

“Imaginate un paseo, con luna llena, en el Parque Nacional Iguazú, y ves la Garganta del Diablo con mate en mano. No tiene precio tomar mate en esos lugares con el cielo totalmente estrellado”, apunta el presidente de la ARYM, que insiste en las múltiples actividades que conviven en esta Ruta, como caminar por las plantaciones o pernoctar en los antiguos cascos de las estancias yerbateras.

De hecho, cientos de miles de personas visitan año tras año la Ruta de la Yerba Mate, según Gruber, aunque la permanencia es variable: los turistas argentinos suelen quedarse una semana en promedio, mientras que los extranjeros acostumbran a hacer estancias de un mes.

LAS MARÍAS, UNA “PARADA OBLIGADA”

Dentro de esta Ruta, una “parada obligada” es el establecimiento Las Marías, una empresa familiar radicada en Corrientes que se convirtió en el mayor productor de yerba mate de Argentina, con cerca de 60.000 toneladas procesadas cada año en plena selva subtropical.

En 1924, su fundador, Víctor Elías Navajas Centeno, sembró con éxito su primera plantación yerbatera, la más austral del mundo, algo que lo animó a concentrar toda su producción en ese mismo lugar, justo al contrario que la mayoría de las compañías, que culminaban el proceso de envasado en Buenos Aires.

Ese vanguardismo puede apreciarse, actualmente, en la “segmentación” de sus productos, algo que permite conseguir yerbas intensas, suaves o ligeras para sus diferentes marcas, de acuerdo al gerente de Comercio Exterior del establecimiento, Nicolás Jovanovich.

“Entre que uno planta la yerba mate y empieza su edad productiva pasan seis o siete años, con lo cual ha habido todo un trabajo en el manejo de los campos y en la selección genética de las plantas”, señala Jovanovich a EFE.

Una variedad de sabores que aprecian los más de 40.000 turistas anuales que recorren sus instalaciones, custodiadas por más de 3.700 hectáreas de reserva natural para la fauna silvestre y otras 10.000 de pastizales.

SECTOR BOYANTE

Según el Instituto Nacional de la Yerba Mate, Argentina elaboró el año pasado 282.850 toneladas de yerba para el mercado interno y otras 35.500 toneladas para el exterior, con siete marcas presentes en Catar para los argentinos que acudan al Mundial de fútbol.

En este contexto, el presidente de la ARYM resta importancia al hecho de que varios jugadores argentinos consuman mate uruguayo durante el torneo, recordando que Argentina es el “mayor productor mundial de yerba”.

“Argentina abastece y significa el 50 % de la demanda mundial de yerba, así que no hay de qué preocuparse”, sostiene Gruber sobre una industria del “oro verde”, el mate, que está más en forma que nunca.

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