Barbados pide gravar la banca, los beneficios de energías fósiles y el transporte marítimo
La primera ministra de Barbados, Mia Mottley, en una imagen de archivo. EFE/ Alberto Valdes
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Barbados pide gravar la banca, los beneficios de energías fósiles y el transporte marítimo

Dubái, 4 dic (EFE).- La sociedad civil y los gobiernos deben guiar al mercado para avanzar en la financiación de la agenda climática y evitar que el debate de en qué y cómo se invierte quede solo en “discusiones económicas” ante las “necesidades sociales del cambio climático”, según los expertos que participan en la COP28 de Dubái.

Ese fue una de las principales conclusiones de la mesa redonda “De la brecha financiera a unas finanzas orientadas en los resultados” en la Cumbre del Clima del Cambio Climático, en la que participó la ministra de Transición Ecológica de España, Teresa Ribera, junto con la primera ministra de Barbados, Mia Mottley; Cecilia Nicolini, secretaria de Estado de Argentina de Cambio Climático, y Bogolo Kenewendo, consejera especial para el programa de la ONU de campeones climáticos.

Todas ellas expresaron la noción de que tiene que haber acción gubernamental para orientar a los mercados en temas climáticos, dada la imperiosa necesidad de transformar la economía ante la crisis climática, una acción para lo que la simple actividad privada no tiene capacidad.

En ese sentido, Ribera apuntó que, e hecho, el mundo ya firmó “un nuevo contrato social” en cuanto se “aferró” al esfuerzo de limitar el calentamiento global a 1,5 grados respecto a la temperatura preindustrial antes del fin de este siglo y que “todos los flujos financieros deban tener garantía climática”.

“De otra forma no es posible poner billones en infraestructura, para descarbonizar la energía y los sistema industriales y facilitar la seguridad alimentaria de una forma sostenible. Necesitamos reorientar todo el flujo financiero, pues 100.000 millones es una minucia si necesitamos asegurar ese objetivo”, dijo la ministra.

En ese sentido, dijo que todo esto debe ser considerado “una inversión, no un gasto” y son cosas que pueden y deben ser “impulsadas por políticas institucionales y gubernamentales”.

Ese impulso y dirección puede tener forma de regulaciones o impuestos, en el sentido de lograr que “la gente no sienta que la transición climática se hace sobre sus hombros”.

“Hay que asegurarse de que capturamos, promovemos e incentivamos las decisiones correctas provenientes de las empresas privadas e inversores privados, así como del sistema financiero”, añadió.

Por su parte, Nicolini, cuyo Gobierno dejará el paso el próximo día 10 de diciembre al conformado por Javier Milei, reconocido negacionista climático, se refirió expresamente a la necesidad de combatir la agenda de dejar hacer libremente al mercado en temas climáticos “hasta el último día”.

“Esta es la última oportunidad que hay para desarrollarse en un modo sostenible, para crecer. El clima permite esa posibilidad. (…) Aunque creas que es una invención (el cambio climático), al menos actúa por interés económico, no seas estúpido. Hazlo por que toda las inversiones, financiación y presupuestos y trabajo y oportunidades para el país vendrán condicionadas por el clima y la sutentabilidad”, dijo la funcionaria.

Por su parte, Kenewendo fue categórica al subrayar que los poderes públicos deben “guiar al mercado para que ponga a la gente en su centro” a la hora de gestionar la crisis climática, y que por eso el debate de la financiación no debe centrarse en discusiones económicas, sino en su imprescindible vertiente social.